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Paradojas de la vida política. (Protágoras 4)

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La arrogancia de Sócrates. (Protágoras 3)

Que Sócrates fuera una persona que en ocasiones se volvía arrogante en sus asertos y tajantes afirmaciones no es algo que yo me invento para pasar por iconoclasta. De ello habla, largo y tendido, alguien que fue testigo de ese "hablar grande" o megalegoría: Jenofonte, en su Apología. Tal vez sea la imagen elegida por el coronel de caballería (Jenofonte), si bien hay que reconocer que coincide con Platón.     Un ejemplo claro de su característica megalegoría ("hablar a lo grande") es el Protágoras. A lo largo de este diálogo, Sócrates se hace irritante: cambia de tema varias veces, parodia los discursos de los asistentes, se ríe de su forma de hablar, propone la brevilocuencia como método de análisis frente a los discursos de su contrincante Protágoras para, una vez que éste ha aceptado, soltar un largo discurso parodiándole. Finalmente, el viejo y sarcástico Sócrates impone al auditorio ser él quien lleve la voz cantante en el examen (exetasis) o elenchos, el interr…

El Protágoras: una obra de teatro para los que no creían en el teatro. (Protágoras 2)

El diálogo de Platón titulado "Protágoras" fue escrito entre el 393-389 aec. y, como como las Historias de Tucídides, posee una estructura dramática parecida a la de una tragedia. Un personaje principal, Sócrates, narra a un amigo su enfrentamiento intelectual con un titán del pensamiento democrático: el sofista de Abdera, Protágoras, amigo de Pericles y defensor de la educación retórica privada, relativista moderado para el que "el hombre es la medida de todas las cosas". Los asistentes, entre los que están los hijos del Estratego, los sofistas Pródico e Hipias y los políticos profesionales Alcibíades y Critias, él mismo sofista, ejercen de coro. El diálogo tiene tres actos jalonados de pasajes intermedios, con tres agones de diálogos enfrentados y dos largos parlamentos o discursos de los héroes principales. Todo esto lo cuenta (mejor) C. García Gual en su prólogo (Gredos, 1981). Yo me pregunto dónde está la hybris, la arrogancia excesiva digna de castigo, o la i…

Los aplausos del Protágoras. (Protágoras 1)

En dos ocasiones, los asistentes aplauden a Protágoras. La primera vez, tras afirmar este que "el bien es variado y multiforme", explicando que lo que es bueno para alguien puede no serlo para otro. El filósofo de Abdera confrontaba en ese momento la creencia socrática en un "a priori" de la virtud y la justicia. La segunda sucede tras el comentario al poema de Simónides, que impresiona al mismo Sócrates, si es que no es irónico también aquí.
    Alguien me dijo una vez que Protágoras vencía a Sócrates en el diálogo que lleva su nombre. "No lo creo", dije, "al fin y al cabo lo escribió Platón". El hijo de Aristón y Perictione fue uno de los enemigos más feroces, y más inteligentes, de la democracia directa. Y es cierto: los aplausos a Protágoras son los de la multitud embobada por la opinión, y su sonido podría ser el de los espectadores del teatro durante las Grandes Dionisias; o el de los hombres ciegos en la caverna de las sombras. Platón es p…

Reírse de los jirones de la nada. (Nota sobre Ficciones para una autobiografía (2015), libro de poemas de Ángeles Mora.)

La poética de Ficciones para una autobiografía transforma el “yo-libre” o “yo-memoria-vida” en una interrogación radical, sobre el propio cuerpo y el cuerpo de los otros, sobre el lugar de los diferentes “yo-soy-no-soy” de su texto.           El libro conoce su impostura, sabe que a la vez que se miente se emplaza en el mundo. El lugar de esa poesía es el no-lugar o la busca de un no-lugar, un cuerpo que se encuentra como en sueños desdoblado y se ve hablando con otros cuerpos. El lugar de esta poesía es contar una historia una vez, con “la sonrisa, / el hueco del amor”. La poética encontrada por Ángeles Mora no busca entre las ruinas de la experiencia, la vida y el yo un sentido al que agarrarse. Rechaza la identidad propia, acepta lo contingente y lo ininterpretable. Parte del extrañamiento radical frente al propio cuerpo y el propio yo desde el inicio, en su poema-interrogación, “¿Quién anda ahí?”. Su respuesta, una búsqueda de “lugares de escritura” por puro placer, jouissance, sa…

Los túneles del Leviatán. Una breve nota sobre la película Sicario (2015)

"Múdate a una ciudad pequeña, donde aún haya leyes. Este lugar se ha convertido en tierra de lobos y tú no eres un lobo". Esto le dice el sicario a la protagonista en la escena final de la película. La joven, una agente del FBI, simplemente está ahí para firmar un papel en el que se dice que es completamente legal lo ilegal: la violencia extrema generada por los comandos contra los carteles de la droga, y el hecho de que un "sicario" coordinado con los comandos y la CIA sea en realidad un asesino a sueldo del cartel colombiano.
Es transparente la reminiscencia al dicho romano, "el hombre es un lobo para el hombre", que Th. Hobbes hizo suyo para la imagen del monstruo del Estado, el Leviathan, un gigante que nos proteja de nuestra naturaleza predadora. "No eres un lobo", parece una contraseña superyoica, por tanto despreciativa, impostora de una Norma, en este caso neoliberal, ultraconservadora. Pero la imagen propuesta es engañosa. El filme retrata…

Jornaleros de la palabra, estadísticas del sentido

Hace un par de horas colgué este artículo de opinión en facebook:  Why Professors Are Writing Crap That Nobody Reads ("Por qué los profesores escriben mierda que nadie lee"). Lo acompañaba una imagen de un tipo de oficina desordenada pegado al ordenador, al parecer un catedrático. Al punto sonreí y le di la razón. Ahora me sonrojo de vergüenza. 
  Me explicaré. El texto plantea, primero, que hay un superávit de publicaciones: millones, cientos de miles cada año; segundo, que la mayoría de ellas no las lee nadie, o casi nadie. A continuación, se realiza un pequeño salto dialéctico que es en realidad un argumento falso, gratuito: que la mayoría de esos textos solo contienen cuestiones sin sentido o estupideces hiperespecializadas sin interés alguno, y que son lenguaje sofisticado que en realidad es ruido inauténtico. Finalmente, sostiene que la regla áurea del campo es el "plagio creativo", lo que un pariente mío - que hablaba muy mal de los docentes de universidad - …